
Una fractura es una rotura parcial o completa de un hueso. Aunque a veces se distingue entre una “fractura” y un “hueso roto”, médicamente ambos términos significan lo mismo. Las fracturas pueden variar desde pequeñas grietas que sanan con poca intervención hasta lesiones graves que involucran múltiples fragmentos óseos, tejido dañado, cirugía y meses de rehabilitación.
Los huesos rotos suelen deberse a choques con vehículos, caídas, accidentes laborales, lesiones deportivas y otros traumatismos. La gravedad de la lesión puede depender de la fuerza involucrada, del hueso afectado, de la edad y del estado de salud de la persona y de si también se dañaron nervios, vasos sanguíneos, músculos u órganos cercanos.
Tipos comunes de fracturas

Los médicos clasifican las fracturas según la apariencia y la ubicación de la rotura.
Entre las clasificaciones más comunes se incluyen:
- Fractura estable o sin desplazamiento: El hueso se rompe, pero sus extremos permanecen alineados o se desplazan solo ligeramente.
- Fractura con desplazamiento: Los extremos rotos se desprenden de su posición normal.
- Fractura abierta o compuesta: Una herida deja al descubierto el sitio de la fractura, a veces porque un fragmento óseo ha perforado la piel. Las fracturas abiertas conllevan un riesgo grave de infección.
- Fractura cerrada: El hueso se rompe sin que se forme una herida abierta en la piel.
- Fractura transversal: La línea de fractura atraviesa el hueso.
- Fractura oblicua: La rotura se produce en un ángulo.
- Fractura conminuta: El hueso se rompe en tres o más pedazos.
- Fractura por estrés: Se forma una pequeña grieta debido a una carga repetitiva o a un uso excesivo.
- Fractura por compresión: Un hueso se colapsa bajo presión. Esto suele afectar a las vértebras.
- Fractura en tallo verde: El hueso se dobla y se agrieta sin romperse por completo; es una lesión que se observa con mayor frecuencia en niños.
Algunos accidentes provocan fracturas múltiples o una combinación de fracturas y lesiones de tejidos blandos. Un accidente de alto impacto, por ejemplo, puede provocar costillas rotas, fracturas en las piernas y lesiones en órganos internos simultáneamente.
Signos y síntomas de un hueso roto
Las fracturas suelen causar dolor inmediato, aunque los síntomas varían. Las señales de alerta comunes incluyen hinchazón, moretones, sensibilidad al tacto, dificultad para mover la zona afectada, imposibilidad de apoyar el peso y deformidad visible. También puedes escuchar o percibir un chasquido al producirse la lesión.
Algunas fracturas no se notan de inmediato. Las fracturas finas y las fracturas por estrés pueden producir inicialmente solo dolor localizado que empeora con la actividad. La adrenalina también puede enmascarar temporalmente el dolor tras un accidente grave.
Es importante buscar atención médica de inmediato si sospechas una fractura. Puede ser necesario acudir a urgencias si el hueso ha perforado la piel, una extremidad parece deformada, el sangrado es intenso o la zona lesionada se pone pálida, azul, fría o entumecida. Hasta que llegue la ayuda, evita intentar enderezar el hueso o mover a la persona, a menos que permanecer en su lugar represente un peligro inmediato.
Cómo se diagnostican las fracturas
Por lo general, un profesional de la salud examinará la zona lesionada y te preguntará cómo ocurrió el accidente. Las radiografías se usan comúnmente para confirmar una fractura, identificar su ubicación y determinar si el hueso se ha desplazado.
Ciertas lesiones requieren imágenes adicionales. Una tomografía computarizada (TC) puede ofrecer imágenes detalladas de fracturas complejas, mientras que una resonancia magnética (RM) puede revelar fracturas por estrés o lesiones en músculos, ligamentos y otros tejidos blandos cercanos.
Una evaluación médica completa tiene dos propósitos tras un accidente. Permite iniciar el tratamiento de inmediato y genera documentación que vincula la lesión con el suceso. Esperar para recibir atención médica puede poner en riesgo la salud de la persona y dificultar aún más determinar cuándo o cómo ocurrió la fractura.
Tratamiento y recuperación
El tratamiento depende del hueso afectado y de la naturaleza de la fractura. Muchas fracturas pueden tratarse recolocando el hueso cuando sea necesario e inmovilizándolo con un yeso, una férula o un aparato ortopédico. Las lesiones más graves pueden requerir cirugía.
El tratamiento quirúrgico puede incluir placas, tornillos, varillas o clavos que mantienen el hueso en su lugar mientras se cura. Se puede usar un dispositivo de fijación externa cuando una hinchazón extensa o un daño en los tejidos blandos hace que la fijación interna inmediata no sea adecuada.
El tiempo de recuperación varía bastante. Los factores que influyen son el hueso lesionado, la gravedad de la fractura, la edad, el estado de salud general, la circulación y si sigues las instrucciones médicas. Aunque el dolor puede mejorar relativamente pronto, eso no significa necesariamente que el hueso esté lo suficientemente fuerte como para usarlo con normalidad. Regresar al trabajo, a los deportes o a actividades extenuantes antes de tiempo puede afectar la curación.
La fisioterapia o la terapia ocupacional puede ayudar a recuperar la fuerza, la flexibilidad, la coordinación y el rango de movimiento tras la inmovilización. Sin embargo, algunas personas siguen presentando dolor, rigidez, debilidad, síntomas nerviosos, movilidad reducida o artritis postraumática.
Cómo proteger un posible reclamo por lesiones
Después de recibir la atención médica necesaria, guarda toda la evidencia que puedas. Toma fotos del lugar del accidente, de las condiciones peligrosas, de cualquier vehículo dañado, de las lesiones visibles, de los yesos, de las férulas y de las cicatrices quirúrgicas. Obtén los nombres y los datos de contacto de los testigos. Guarda por escrito los expedientes médicos, las facturas, los recibos, las nóminas y las restricciones laborales.
Sigue el plan de tratamiento y asiste a las citas programadas. Las interrupciones en la atención médica pueden afectar tu recuperación y permitir que una aseguradora alegue que la lesión fue menos grave de lo reclamado. Evita dar declaraciones grabadas detalladas o firmar autorizaciones médicas amplias sin entender cómo podrían usarse.
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